Argentina representa apenas 30 centavos de cada 100 dólares que se comercian en el mundo

Desde mediados del siglo pasado, la Argentina se ha transformado en un país aislado en cuanto al comercio internacional se refiere.

IGNACIO ZORZOLI Director de Finanzas del Centro de Estudios Económicos Argentina XXI (CEEAXXI) A lo largo de las últimas décadas, una de las propuestas económicas de la dirigencia política nacional, se relaciona a la necesidad de dotar a la Argentina de divisas para poder sostener un crecimiento económico basado en un modelo de industrialización por sustitución de importaciones. En ese sentido, gobiernos tan dispares como el de Cristina Kirchner o el de Mauricio Macri, recalcaron en algún momento de sus gestiones la importancia de que la economía argentina creciera basada en aumento de los volúmenes exportados. Es difícil por tanto, oponerse a este tipo de intenciones, en tanto un aumento de las exportaciones aumentaría la inserción de la economía nacional en los mercados internacionales. Sin embargo, cuando observamos de forma más profunda el accionar de los gobiernos que accedieron al poder en las últimas décadas, vemos que las políticas económicas se alejan drásticamente del fin. Basta con observar que todos los gobiernos desde la vuelta de la democracia, con excepción de las presidencias de Carlos Menem y Fernando de la Rúa, mantuvieron aranceles de exportación al principal complejo exportador del país, el sector agropecuario. A pesar de la necesidad que plantean los distintos equipos económicos de los últimos gobiernos de fomentar las exportaciones, la matriz productiva nacional basada en una industria incapaz de competir con el exterior necesita de un nivel de autarquía que choca con ese ideal. Y es que desde mediados del siglo pasado, la Argentina se ha transformado en un país aislado en cuanto al comercio internacional se refiere. Esa necesidad de fomentar el desarrollo económico del país en base a una industria incapaz de competir con el mundo, pero a la vez dependiente de los insumos que éste produce, es lo que ha generado sucesivas crisis de reservas. Y es que como lo han explicado los economistas estructuralistas de la CEPAL a mediados del siglo pasado, el país se encuentra sumido en un ciclo de Stop and Go. Este enfoque, en sumatoria con una necesidad populista de desdoblar los precios nacionales de los precios internacionales, en un afán de recomponer el poder de compra del sector asalariado castigado por una inflación incontrolable, es lo que vuelve imposible el fomento de las exportaciones nacionales. ARGENTINA, DIMINUTO MERCADO EN EL MUNDO Argentina vive hoy en día en un escenario de virtual autarquía con respecto a lo que se refiere a la participación del país en el comercio mundial. Si analizamos lo sucedido en los últimos 30 años, podemos observar que, en promedio, el peso de las exportaciones en función del volumen total de las mismas alrededor del mundo, es del 0,28%. Esto quiere decir que en promedio, de cada USD 100 que se comercian de forma intencional, la argentina representa apenas 28 centavos de dólar. En estas tres décadas, la máxima proporción a la que el país pudo aspirar se dio en el año 2011, en un mundo altamente comprometido económicamente por la salida de una de las mayores crisis económicas de los últimos siglos, así como un fuerte aumento en el precio de los commodities de origen agropecuario. Este escenario coyuntural sin lugar a dudas tuvo un impacto sobre el peso del país a escala global en la participación del comercio mundial. Sin embargo esta etapa no pudo consolidarse a lo largo del tiempo y mucho menos profundizarse. Ahora bien, es válido preguntarse si Argentina siempre fue un país que prácticamente se mantuvo al margen del comercio internacional, aislado de la posibilidad de comerciar con el resto de los países del mundo y disfrutar de los beneficios que esto trae. Sin embargo, cuando analizamos la historia económica de nuestro país vemos que esta realidad dista mucho de la que alguna vez representó a nuestra nación. ARGENTINA EN LA HISTORIA DEL COMERCIO INTERNACIONAL

Cuando analizamos el volumen de exportaciones de Argentina en la etapa inmediatamente posterior a la unificación nacional en 1861, cuando Buenos Aires se incorpora a la Confederación y nace la República, no vemos marcadas diferencias con respecto a la actualidad. Un país aislado del comercio mundial que no alcanzaba a representar ni el 0,5% del total de las exportaciones mundiales.

Sin embargo comienza a desarrollarse una reestructuración de la matriz económica del país, impulsado principalmente con la llegada al poder de la generación del '80 y el amplio consenso de las élites dirigentes del país de insertar a la nación al mundo. Tal como se puede ver en el siguiente gráfico, desde el año 1885 y hasta la finalización de la Primera Guerra Mundial, el peso de la Nación Argentina en el comercio mundial escaló a un ritmo altamente acelerado, a tal punto que a finales de la década de 1910, de cada USD 100 comerciados en el mundo USD 3,5 representan a nuestro país. PROPORCIÓN DE LAS EXPORTACIONES ARGENTINAS COMO PORCENTAJE DEL TOTAL DE EXPORTACIONES MUNDIALES

Fuente: Elaboración propia en base a Orlando Ferres (2008), Banco Mundial y Our World Data. Esto nos habla de que hubo un período de la historia de nuestro país en que la necesidad de aumentar el nivel de exportaciones y de sostener el crecimiento económico en base al desarrollo de esto sí fue una real política de Estado. Una política de Estado que a diferencia de los tiempos actuales donde el gobierno gerencia un sistema de beneficios y castigos para distintas ramas de la producción, confiaba en las capacidades de sus ciudadanos, en su inventiva y en las fuerzas productivas privadas para que pudieran hacer frente a una competencia mundial en la que fueron encontrando su lugar. Sólo para traerlo en contexto y ponerlo en números actuales, si el país hubiese mantenido hasta hoy en día la participación en el comercio mundial, el monto total exportado por la Argentina sería equivalente a los USD 837.900 Millones, el equivalente a 2,2 veces el PBI del año 2020. El panorama actual es bastante desalentador y vemos claramente que las propuestas expresadas por la dirigencia política de nuestro país distan mucho de la realidad que después llevan adelante. Sin embargo, también este análisis es la muestra de que en un pasado no tan lejano nuestra nación encaró el camino hacia la inserción en el comercio mundial, con todas las dificultades y obstáculos que ello implica, pero con la firme convicción de que nuestra nación estaba a la altura de superarlos y poder disfrutar de los beneficios que esto trae.

Es por tanto una prioridad que como Nación volvamos a transitar ese camino y nos hagamos cargo del lugar que tenemos que ocupar en el mundo, no como un país periférico y aislado, sino como una gran Nación.


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