Continúa la pérdida de reservas del BCRA a pesar de liquidación récord del agro

Por Jeremías Morlandi


El FMI exige aumentar las reservas para seguir con el acuerdo que renegoció Martín Guzmán hace cuestión de algunos meses, pero Argentina está lejos de cumplirlo y deberá pedir un waiver.


La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) reportaron este miércoles que el agro liquidó en mayo la suma de 4.231 millones de dólares, acumulando en el año una suma de más de US$ 15 mil millones liquidados.


Este número llama mucho la atención, no sólo porque es 20% más alto que el de mayo 2021 o 33% más alto que el monto liquidado el mes pasado, sino porque mayo fue, además, el mejor mayo del que se tenga registros en la historia.


Ahora bien, se ha mencionado mucho que Argentina tiene que reforzar las exportaciones e incentivarlos dado que son la única fuente genuina de dólares que tiene la economía. Sin embargo, encontramos que a pesar de que cada mes qué pasa es un récord histórico nuevo, el Banco Central (BCRA) pierde reservas mes a mes sin parar.


Sólo en mayo, perdió más de 500 millones de dólares (372 corresponden a un pago realizado al FMI) y en lo que va del año, la variación le juega a favor sólo por el ingreso de Derechos Especiales de Giro que hizo el Fondo Monetario Internacional a finales de marzo como parte del acuerdo de renegociación. Descontando ese ingreso, las reservas se encontrarían más de 4 mil millones de dólares abajo del valor actual.


Es una situación más que preocupante dado que el BCRA sólo evidencia Compra Netas de Divisas en los primeros cinco meses del año por 859 millones de dólares, casi 7 veces menos que el monto del mismo período del año 2021, año electoral.


Sumado a esto, se puede observar que las proyecciones de exportaciones e importaciones tampoco se están cumpliendo al pie de la letra. El saldo de la Balanza Comercial está casi 40% debajo de lo proyectado por el FMI para el primer trimestre. Cabe destacar, no obstante, que la proyección para el segundo trimestre es más auspiciosa, dado que se ubica en poco más de 4.600 millones de dólares y, en abril, la balanza comercial arrojó un superávit de 1.444 millones.


La tendencia, de todas formas, continúa arrojando un dato que no hay que menospreciar: el crecimiento en las exportaciones está explicado en un gran porcentaje por el incremento en los precios y muy poco por el incremento en las cantidades. Es decir, no estamos exportando más, sólo lo hacemos más caro. Pero, por otro lado, las importaciones presentan un efecto cantidades más alto que el efecto precio y el gobierno no puede darse el lujo de frenar más las importaciones sin arriesgar a entrar en un fuerte freno a la producción local.


Se protege a la Industria Automotriz, que en los primeros cuatro meses del año consumió casi mil millones de dólares de reservas mientras se castiga a la minería que generó en el mismo período lo que la Industria Automotriz perdió.


La Industria Textil, otra industria protegida y cuyos precios son uno de los que más vienen subiendo en el año, consumió casi 400 millones de dólares. Esta situación ocurre dado que nuestra dirigencia no solo decide proteger a las industrias, si no que no es inteligente a la hora de elegir qué industrias proteger.


Pretenden dirigir la producción nacional sin tener en cuenta las ventajas competitivas que tiene Argentina. Es imposible poder generar una matriz productiva desarrollada si nuestros políticos pretenden seguir con la lógica de ir en contra del mercado. Lógica, retorcida, que se sostiene por la ideología del sector gobernante, que ataca al Campo, por considerarlo un enemigo, y sostiene a sectores con fuerte poder de lobby y representantes ubicados en lo más interno de sus filas partidarias.


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