Gastar más para crecer menos

Existe en una parte del pensamiento colectivo de la sociedad la creencia de que un mayor Estado es el medio por el cual se van a lograr superar las penosas y difíciles situaciones económicas. Por un lado, a partir de una mayor regulación de parte de las entidades del sector público se va a poder planear el camino que los agentes de la economía deben seguir para transitar ese sendero de crecimiento. Por otro lado, el Estado será el encargado de sostener a aquellos que no puedan insertarse en el sistema económico y, a través de una correcta redistribución de la riqueza, les quitará a los ricos su excedente para darle a los pobres en una suerte de Robin Hood moderno.


Es curioso y pertinente traer a revisión la historia de este mítico personaje. A diferencia de lo que sostiene el inconsciente colectivo, el bandido de los bosques de Sherwood no robaba a los ricos para darle a los pobres. Hood recuperaba de manos del rey Juan sin tierra los impuestos desmedidos que le cobraba a un pueblo diezmado por las contribuciones, para devolverlos a sus dueños originales. No hace falta más que ver que su enemigo jurado era el sheriff de Nottingham, el recaudador de impuestos de la corona.


Volviendo al caso argentino, es importante adquirir como sociedad un espíritu crítico ante ciertos dogmas y verdades incuestionables. Vale la pregunta de si un mayor peso del sector público es sinónimo de un fuerte crecimiento de la riqueza, una disminución de la pobreza y una caída del desempleo, como así también lo opuesto, si un retroceso de la participación del Estado es también es la antesala de un estancamiento y un deterioro de las condiciones sociales.


Para leer el documento completo escrito por nuestro Director de Finanzas, Ignacio Zorzoli hace click aquí.




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