Sin inversión no hay (presente ni) futuro

Eliana Scialabba

Directora Ejecutiva del CEEAXXI.


Introducción


Día a día nos suceden noticias cada vez menos esperanzadoras en Argentina. La macroeconomía no da respiro, y desde el gobierno siempre la culpa es de otro (la pandemia, la invasión de Rusia a Ucrania y así sucesivamente) por todos los males económicos, con sólo ver los datos de unos años hasta aquí, se observa que ocurre lo que podríamos denominar la “crónica de una muerte anunciada”.


Durante los últimos años, los sucesivos gobiernos han sostenido como estrategia de crecimiento el fomento del consumo privado (y más recientemente, público), en detrimento de otras variables de la demanda agregada, tales como la inversión y las exportaciones, las cuales constituyen los componentes más dinámicos de dicha demanda: mientras la primera implica tanto mayor demanda en el corto plazo, como así también más oferta en el mediano plazo, ya que expande la capacidad productiva de una economía; la segunda, en tanto, representa más demanda, y con una correcta administración del tipo de cambio en niveles competitivos, más divisas comerciales.

La macroeconomía no da respiro, y desde el gobierno siempre la culpa es de otro

Si bien ambas variables cumplen un rol preponderante en el proceso de crecimiento económico, centraremos el análisis en la inversión, tanto en términos teóricos, como también analíticos, a fin de mostrar los guarismos que han llevado a Argentina a la deteriorada posición en la que se encuentra en la actualidad, y que la compromete cada vez más de cara al futuro.


Inversión: la clave del crecimiento económico


La inversión tiene un “doble efecto” en la macroeconomía. En el corto plazo, desde el punto de vista de la contabilidad nacional, la expansión de la inversión aumenta la demanda agregada, y por lo tanto, el PBI.


Además, en el mediano plazo, la inversión productiva en capital físico expande la oferta agregada, eleva el stock de capital per cápita, y con ello la productividad laboral. Asimismo, según las teorías de crecimiento endógeno, a través de la inversión se puede influir sobre el avance tecnológico y el proceso de innovación. De esta forma, la inversión favorece al crecimiento económico sostenido. Mencionado esto, analizando el desempeño de la inversión en Argentina, resulta bastante claro porque el desempeño macroeconómico es tan deficiente. En el primer gráfico (*1) se muestra la relación positiva entre la tasa de variación de la inversión y el PBI entre 2005 y el primer trimestre de este año. Se verifica que los períodos de mayor crecimiento del PBI, entre 2005 – 2008, 2010 – 2011, y 2017 se explicaron por la notable expansión de la inversión productiva. En tanto, los períodos de recesión / estancamiento fueron períodos en los que la formación de capital se retrajo o no creció.


Argentina, PBI e inversión: 2005-IT2022



Fuente: Eliana Scialabba para CEEAXXI en base a DNCN, INDEC Gráfico *1


La relación expuesta también es posible verla en el siguiente gráfico (*2), en el cual se presenta la evolución temporal de las dos variables mencionadas, para el mismo período.


Argentina, inversión/PBI : 2004-IT2022


Fuente: Eliana Scialabba para CEEAXXI en base a DNCN, INDEC Gráfico *2


La tasa de expansión de la inversión es más elástica que la del PBI: en períodos de crecimiento económico la suba de la tasa de inversión productiva es superior a la del PBI, mientras que en períodos de recesión, las caídas de la formación de capital también son más pronunciadas que las del producto.


Por otra parte, según numerosa evidencia empírica, una variable significativa que contribuye positivamente al crecimiento es la participación de la inversión en el PBI. En su famoso libro de crecimiento económico, Robert Barro y Xavier Sala-i-Martin (2004) realizaron un ejercicio estadístico analizando una muestra de alrededor de 70 países, para subperíodos entre 1965 y 1995, y obtuvieron que un aumento del cociente inversión / PBI de 0.1 (10 puntos porcentuales) se traduce en una expansión de casi 1 punto porcentual de la tasa de crecimiento de PBI per cápita.


¿Qué significan estos números? Veamos con un ejemplo simple las implicancias de los resultados de Barro y Sala-i-Martin, para destacar la importancia de potenciar la inversión, tanto en términos absolutos como en relativos al PBI: con una economía expandiéndose un promedio anual del 4% y una población creciendo un 1,5% al año, se verificaría un crecimiento de aproximadamente el 2,5% del PBI per cápita. Manteniendo esta tendencia nos llevaría casi 30 años duplicar el PBI por habitante. Debido a la importancia de los cambios de este cociente en el crecimiento económico, en el siguiente gráfico gráfico (*3) se presenta la relación inversión / PBI para la economía argentina entre el 2004 y el primer trimestre de 2022.


Se observa que, durante el período de mayor crecimiento del PBI, la participación de la inversión en el producto fue superior a la de los últimos años, en torno al 20%, aunque en promedio se ubicó en el 16,2% del PBI, una cifra muy alejada del cociente que se verifica en los países de alto y sostenido crecimiento. Por ejemplo, China, durante su etapa de crecimiento a “tasas chinas” (más del 10% anual) tenía una relación inversión / PBI casi del 50% y en la actualidad, para crecer al 7% requiere una inversión de 40% del PBI.


En tanto, durante los últimos años el promedio bajó a 14,8%, lo que muestra el acelerado deterioro en el que se encuentra sumida la Argentina, ya que una tasa de inversión tan baja no sólo no alcanza para crecer, sino tampoco se cubre la depreciación del capital.


Argentina, inversión/PBI : 2004-IT2022



Fuente: Eliana Scialabba para CEEAXXI en base a DNCN, INDEC Gráfico *3


Comentarios finales

En este análisis se buscó, a través de datos empíricos, comprender (al menos parcialmente) la naturaleza del estancamiento de Argentina de las últimas décadas.

Los resultados son contundentes y no dejan lugar a duda que el desafío pasa por generar condiciones favorables para incentivar la inversión productiva, si se quiere crecer de manera sostenida y obtener los beneficios derivados de este crecimiento.

el desafío pasa por generar condiciones favorables para incentivar la inversión productiva, si se quiere crecer de manera sostenida y obtener los beneficios derivados de este crecimiento.

Mientras desde las administraciones sigan poniendo parches de corto plazo, y empeorando las condiciones institucionales, que son las que al fin y al cabo determinan que se decida la realización de una inversión, seguiremos sin presente ni futuro.


NetNews y Desafío Exportar – septiembre 2022. https://issuu.com/desafioexportar/docs/desafio_exportar_n_206/s/16772611


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