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Un contexto internacional que la Argentina debería aprovechar

Por Ignacio Zorzoli


La Argentina se encuentra desde hace años atravesando una serie de dificultades macroeconómicas que no pueden ser disimuladas a estas alturas. Con una tasa de inflación que se acelera cada vez más, niveles de pobreza que crecen mientras el empleo privado se mantiene virtualmente estancado, un PBI per capita que se encuentra en niveles que no se veían hace más de tres décadas, una inestabilidad monetaria y cambiaria que contribuye a generar desequilibrios comerciales con el resto del mundo y a que escaseen algunos insumos para la industria local, una de las peores sequías de los últimos años y podríamos seguir enumeran- do muchos más. En ese contexto un país que otrora supo ser una de las naciones más ricas del mundo y sin duda uno de los países más prósperos de la región, hoy vive una de las situaciones más complicadas en materia económica. Si analizamos la coyuntura nacional vemos que no supone un horizonte especialmente esperanzador para el devenir de la economía argentina, pero vale la pena analizar el panorama internacional para entender cómo esto puede empeorar o ayudar a contribuir al país a salir adelante. Es importante hacer este análisis a tiempo porque estamos a la víspera de una nueva elección presidencial que puede llegar a plantear fuertes modificaciones en el rumbo que la nación tome de cara al futuro. Y en ese sentido, entender el escenario en el que el nuevo presidente, ya sea de la actual coalición de gobierno o de una nueva, deba desarrollar su programa de política económica es de vital importancia.


En primer lugar a nivel internacional se puede ver una recuperación los precios de la gran mayoría de las materias primas luego de las profundas bajas que sufrieran a partir del aislamiento del 2020-2021. En un mundo que vio el comercio internacional prácticamente paralizado, el retorno a una normalidad deseada hace que se vuelvan a niveles de precio como los que se observaban previo a las medidas de lock down.

Actualmente la tonelada de soja, una de las principales exportaciones argentinas, cotiza en la bolsa de Chicago (CME) en torno a los USD 530,3. Si bien estos precios internacionales implican una fuerte recuperación de los que observábamos hace dos años, aún tiene recorrido hasta llegar a los máximos de USD 625. ¿Qué podría impulsar los precios hasta estos nuevos máximos?, algo que sin lugar a dudas generaría un aumento de los saldos exportables del país y permitiría al BCRA aumentar sus reservas. La principal noticia al respecto sería la vuelta al comercio internacional de China, luego del aislamiento por el COVID que mantenía a dicha potencia con fuertes restricciones al comercio internacional. Vale la pena señalar al respecto que el gigante asiático es el principal consumidor de materias primas del mundo y la recuperación de los volúmenes transados por parte de esta economía podría empujar los precios internacionales de la mayoría de los commodities al alza.


Otro factor a tener en cuenta es la posibilidad de que los Estados Unidos esté a las puertas de una recesión. Uno podría preguntarse qué consecuencias puede traer para nuestro país el hecho de que la principal economía del mundo esté atravesando un período que pueda anticipar una desaceleración del crecimiento o incluso una caída del PBI. Luego de la primera semana de marzo, y ante el anuncio de la quiebra del Silicon Valley Bank, la Reserva Federal anunció un nuevo plan de estabilización que permite la recompra de bonos del tesoro, que actualmente cotizan bajo la par, a las paridades de emisión, con el fin de sanear las hojas de balance de los bancos. Esto, en un contexto de fuertes subas de la tasa de referencia, implica que el planteo contractivo de la FED debe ser evaluado y que probablemente se retornará a un sendero de fuerte emisión y modificación de la curva de tipos.



Si analizamos el siguiente gráfico de la curva de tasas del mercado americano, podemos ver que en estos momentos se encuentra invertida. Más allá de que los analistas de mercado podemos intuir que esto representa una posible recesión, lo que importa a la Argentina es un futuro donde las tasas de interés estén en los niveles bajos que se podían observar con posterioridad al 2008. Esto no es un dato menor, ya que alivia las condiciones de financiación, siempre y cuando previamente se realicen las reformas estructurales que permitan al país acceder a los mercados internacionales de deuda a tasas relativamente razonables y no a los niveles que se encuentran ahora.


Dicho esto, es de esperar que el panorama futuro que puede enfrentar el país en materia internacional, cuanto menos es esperanzador. Sin embargo, y vale la pena la aclaración, esta nueva oportunidad que parece estar dándonos el contexto internacional es para realizar toda una serie de cambios y reformas que el país necesita llevar adelante para poder reacomodar sus variables macroeconómicas. Si nuevamente utilizamos una coyuntura ventajosa para continuar sin tanto pesar transitando por el sendero que nos llevó a la situación en la que nos encontramos hoy en día, tal como hicimos en el 2003, de poco servirán estas condiciones. Por el contrario, puede ser el momento en el que el país cambie completamente el horizonte por el que navega y este escenario le permita atravesar esta serie de cambios, que serán dolorosos en un principio, sin agregarle a eso un contexto de dificultades internacionales.


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